La inteligencia artificial (IA) aplicada al diagnóstico cardiológico por imágenes dejó de ser una promesa futura para convertirse en una herramienta cotidiana. En una entrevista reciente, el Dr. Martín Lombardero* reflexionó sobre su experiencia clínica con IA, sus beneficios actuales, sus límites y, sobre todo, el desafío que plantea para el rol del médico cardiólogo.
Desde la práctica diaria, la IA ya forma parte del flujo de trabajo en ecocardiografía. Medición automática de fracción de eyección, volúmenes, strain y múltiples parámetros estructurales y funcionales son hoy accesibles con un solo loop.
Sin embargo, el uso no implica adhesión ciega.
El propio Dr. Lombardero lo sintetiza con una frase clara: “Siempre lo hago y no siempre le creo.”
La inteligencia artificial permite:
Pero la decisión final sigue siendo clínica.Si el valor automático no coincide con la impresión global del ventrículo tras años de experiencia, el operador repite la adquisición, revisa bordes, ajusta ROI o directamente descarta el resultado.
Hoy el modelo es híbrido: IA + criterio clínico experto.
En el presente, el mayor impacto no está tanto en la exactitud diagnóstica —especialmente en manos entrenadas— sino en el ahorro de tiempo.
Cuando la medición automática coincide con la sospecha clínica, el profesional evita:
Esto optimiza el flujo de trabajo y permite mayor eficiencia sin sacrificar calidad.
El futuro: informes uniformes y menor variabilidad
A mediano plazo, el horizonte parece claro:
La hipótesis más desafiante es que el análisis técnico puro tenderá a automatizarse casi por completo. La pregunta ya no será “quién mide”, sino quién interpreta críticamente.
El planteo no es menor. La automatización podría reducir la necesidad de múltiples operadores técnicos. Sin embargo, hay dimensiones que —al menos por ahora— no son replicables por la IA:
El desafío será formar médicos capaces de dialogar con la IA, no de aceptarla pasivamente.
La gran oportunidad: rehumanizar la cardiología
Paradójicamente, el avance tecnológico podría abrir la puerta a algo profundamente humano: recuperar el tiempo clínico real con el paciente.
Si la IA:
El médico puede volver a:
En cardiología, donde muchas patologías no se “curan” sino que se controlan (hipertensión, cardiopatía isquémica crónica, insuficiencia cardíaca), el rol del médico como guía, educador y líder de salud se vuelve central.
La velocidad de evolución tecnológica ha superado todas las previsiones. Lo que se proyectaba a 5 o 10 años ocurre en 12 meses.
La conclusión no es resistir la tecnología, sino:
Negar la inteligencia artificial sería repetir errores históricos frente a avances disruptivos. Integrarla con criterio puede fortalecer la práctica.
La inteligencia artificial en cardiología por imágenes ya está instalada. Hoy es una herramienta de eficiencia. Mañana será un sistema integral de análisis automatizado.
Pero el valor diferencial seguirá estando en:
El futuro de la cardiología no parece ser menos humano, sino —si se gestiona correctamente— más humano que nunca.
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Fuente: Entrevista Dr. Martín Lombardero, diciembre 2025
Es miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), Felow de la Sociedad de Imágenes Cardiovasculares de la Sociedad Interamericana de Cardiología (SISIAC), profesor universitario de la UBA /SAC con más 20 años de trayectoria y miembro del comité de revisión de la revista científica internacional RETIC/SISIAC.
Actualmente, es interconsultor en Imagen Cardíaca en Trinidad Medical Center Palermo, Trinidad Medical Center San Isidro, jefe de Imagen Cardíaca del Sanatorio Trinidad Ramos, y jefe de Imagen Cardíaca del Centro de Prevención & Diagnóstico Cardiovascular Pilar (Office Park).