La ergometría o prueba de esfuerzo es una prueba diagnóstica ampliamente utilizada en el campo de la medicina cardiológica y en la medicina del deporte. Sirve para detectar y realizar un seguimiento de alteraciones vasculares que no se manifiestan en reposo y que únicamente aparecen ante un esfuerzo físico importante.
El paciente puede realizar la prueba de esfuerzo en una cinta caminadora o en una bicicleta de grado médico, y debe llevarse a cabo en un centro hospitalario o consultorio bajo la supervisión de un especialista.
La ergometría se utiliza principalmente para el diagnóstico de trastornos cardíacos, como la enfermedad coronaria en pacientes con dolor torácico o con factores de riesgo cardiovascular.
El estudio intenta poner de manifiesto, a partir del esfuerzo físico, algunas alteraciones electrocardiográficas que no se manifiestan en reposo.
Con el correr de los años, esta prueba se fue perfeccionando y fue ampliando sus indicaciones (pacientes operados de bypass coronario, arritmias, valvulopatías, insuficiencia cardíaca, deportología).
Preparación para el examen:
- El paciente debe acudir a la consulta con ropa y calzado cómodos para realizar la actividad.
- El médico que indica la ergometría debe informarle si debe o no suspender su medicación habitual.
- No fumar al menos 8 h antes del estudio.
- Debe evitar comidas copiosas, bebidas que contengan alcohol o cafeína (3 h antes).
¿Cómo se realiza el examen?
- Al paciente se le colocan 10 electrodos autoadhesivos en su tórax. Los mismos se conectan a un monitor en el que se puede visualizar en tiempo real y de forma continua un ECG de 12 derivaciones.
- Cuando se le indique deberá comenzar a caminar o pedalear lentamente y cada 3 minutos (aproximadamente) se incrementará el nivel de esfuerzo para ir aumentado la frecuencia cardíaca (aumento del ángulo de inclinación de la cinta o mayor resistencia en la bicicleta). Cada vez que el paciente cambia de etapa se debe controlar su presión arterial.
- El examen continúa hasta que:
- El paciente alcance la frecuencia cardíaca deseada.
- Presencia de dolor torácico o alteración preocupante en la presión arterial.
- Cambios en el ECG que muestren que el músculo cardíaco no está recibiendo suficiente aporte de oxígeno.
- Fatiga excesiva o algún tipo de dolor que le impidan continuar.
- Después del ejercicio o hasta que la frecuencia cardíaca vuelva a sus niveles iniciales se monitorea al paciente durante 10 o 15 minutos.
- El tiempo total del examen es de unos 60 minutos aproximadamente.
Puede indicarse en las siguientes situaciones:
- Pacientes que presentaron dolor torácico u otro síntoma sospechoso de cardiopatía isquémica (obstrucción coronaria).
- Pacientes sin síntoma que tengan alteraciones en el ECG en reposo que sugieran cardiopatía isquémica.
- Pacientes sin sintomatología pero con factores de riesgo cardiovascular para padecer una cardiopatía isquémica.
- Evaluación de eficacia de un tratamiento de revascularización (ej: angioplastias, stents o cirugías de bypass coronario).
- Para realizar seguimiento de un paciente con cardiopatía isquémica ya conocida y determinar el nivel de esfuerzo físico que puede realizar o detectar la evolución de la enfermedad.
- Evaluación de la eficiencia de un tratamiento empleado.
- Valoración de la respuesta de la presión arterial al esfuerzo.
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