La enfermedad hepática crónica representa hoy uno de los principales desafíos clínicos, especialmente en el contexto del aumento de la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD). En este escenario, la posibilidad de cuantificar de manera objetiva la grasa y la fibrosis hepática mediante ultrasonido avanzado modifica sustancialmente el enfoque diagnóstico y el seguimiento de los pacientes.
Esteatosis y fibrosis: comprender la relación fisiopatológica
La esteatosis corresponde a la acumulación de grasa en los hepatocitos. Sus principales causas incluyen:
En su forma simple, la esteatosis es potencialmente reversible. Sin embargo, su progresión a esteatohepatitis puede desencadenar fibrosis.
La fibrosis es el depósito progresivo de tejido fibroso como respuesta a una agresión crónica del hígado. Entre sus causas se destacan:
La progresión puede culminar en cirrosis. No toda esteatosis progresa a fibrosis, pero constituye el punto de partida más frecuente.
La ecografía actual permite no solo describir cambios estructurales, sino medir cuantitativamente grasa y fibrosis mediante herramientas específicas.
La rigidez del parénquima hepático, que aumenta a medida que progresa la fibrosis.
El Coeficiente de Atenuación Ultrasónica (QAI) permite cuantificar el contenido graso hepático.
La atenuación del haz ultrasónico al atravesar el hígado.
La grasa incrementa dicha atenuación.
La combinación de QAI + Shear Wave constituye el enfoque más completo:
| Parámetro | Evalúa | Indicador |
|---|---|---|
| QAI | Esteatosis | Cantidad de grasa |
| Shear Wave | Fibrosis | Rigidez / daño estructural |
✔ Diferencian grasa de fibrosis
✔ Reducen la necesidad de biopsia
✔ Permiten seguimiento evolutivo objetivo
✔ Mejoran la estratificación de riesgo
Para una correcta medición:
La estandarización técnica es clave para garantizar reproducibilidad y confiabilidad diagnóstica.
La incorporación de herramientas cuantitativas redefine el rol de la ecografía hepática:
En un contexto epidemiológico dominado por la enfermedad hepática metabólica, estas técnicas consolidan al ultrasonido como herramienta central no solo en la evaluación inicial, sino también en el seguimiento estructurado del paciente hepático.
La evaluación cuantitativa de esteatosis y fibrosis mediante QAI y Shear Wave representa un avance significativo en el diagnóstico por imágenes hepático.
Se trata de técnicas complementarias, no excluyentes, que permiten una valoración integral del parénquima hepático con precisión, reproducibilidad y enfoque centrado en el paciente.
La medicina actual exige objetividad y seguimiento longitudinal. La tecnología disponible hoy lo hace posible.
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